Cuando era niña me enseñaron que los diputados y senadores eran nuestros representantes en el Congreso. Eran los llamados a ser nuestra voz, llamados a protegernos de contratos malsanos que quisieran lesionar nuestra soberanía.
Hoy, me declaro ignorante total de las funciones de estos empleados que pagamos con nuestros impuestos y que actúan como nuestros enemigos aprobando leyes y contratos que nos afectan respondiendo tan solo en los ingresos ilegales que llegan a sus bolsillos, y que cuando reclamamos solo dicen con su cara muy limpia que ni siquiera leen los contratos que les llegan a las manos.
Cuando en las pasadas elecciones congresuales el PLD se alzó con la presea de la mayor cantidad de diputados y senadores
confiaba en que sería para llevar al país por mejores senderos.
Creía ilusamente que si los diputados y senadores estaban prestos a aprobar los proyectos que se presentaran sería a beneficio
del país. Pero NO, como dice alguien cuyo nombre no recuerdo: Ese congreso se ha convertido en un sello gomigrafo que simplemente sella las líneas que les son bajadas directamente del gobierno.
Los que ahora están son os que elegimos y contra los cuales no podemos hacer nada porque ellos dictan las leyes y además gozan de inmunidad aunque violen las mismas. Son nuestros congresistas aunque se hagan de la vista gorda ante la corrupción, la impunidad y el narcotráfico, están ahí porque los elegimos y seguirán ahí mientras no tomemos la decisión de sustituirlos por otros
que representen más dignamente nuestros intereses.
Ojalá despertemos y actuemos antes de que sea muy tarde porque parece que no nos damos cuenta pero estamos viviendo
en una dictadura, donde todas las campanas saltan en una mano, donde los deseos del pueblo y la libertad de expresión
cada día mas se convierten en una utopía.
Es hora de abrir los ojos y luchar porque nuestros dirigentes estén compuestos por miembros de diferentes partidos para que las decisiones que se tomen beneficien a la mayor cantidad de dominicanos posible y no solo a los intereses de su partido.
Es hora de elegir representantes que garanticen lo mejor posible la institucionalidad, seguridad iudadana y la democracia en este pedacito de tierra que a costa de tantos sacrificios conservamos.
Hace unos días pensaba ejercer mi derecho a votar por NINGUNO, porque estoy convencida de que las soluciones de mi país, de la ciudad donde vivo y de mi gente no esta en manos de los que desde el poder se postulan para las próximas elecciones.
Estaba decidida a votar por NINGUNO porque nadie cumple con las características que yo desearía encontrar en un candidato y nadie me hace vibrar de emoción para sumarme a defender su causa. Pero...si voto por NINGUNO o no voto no colaboraría con
nada para que las cosas mejoren o al menos no empeoren más. No estaría contribuyendo para que mejoren sino que estaría empujando aun mas a los peledeístas para permanecer dirigiendo el país de manos del señor Leonel Fernández quien ha demostrado en mas de una ocasión que no dirá esta boca es mía cuando el pueblo clama pidiendo auxilio a su presidente.
Por eso en las próximas elecciones congresuales votaré por el partido blanco, partido con más posibilidades de hacer la guerra al partido morado. Votaré por los congresistas del partido blanco sumándome a los que speramos para que el menos haya un poco de equilibrio entre quienes proponen las leyes y quienes las aprueban.



Desde mi ventana en la RepÚblica”











